Presentación

Acto de presentación de Ciudadanos por Granada

20 de junio de 2007

PRESENTACIÓN CIUDADANOS

José Prados

En nuestro Ideario Fundacional quedó reflejado el origen del concepto de ciudadanía y la vinculación que le une con el ser humano, habitante de los territorios de la Tierra. Hay quién prefiere en un sentido universal adscribirse a toda ella y en ella ser sujeto de derechos y deberes. Hay quién desde opciones nacionalistas vincula su sentido de la pertenencia a un espacio más reducido e identificado con el grupo que le es afín, por raza o cultura.

Nuestro sentido de ciudadanía es mucho más general y mucho más particular, pues aceptando la acepción universalista, nos centramos en el lugar que nos vio nacer. El espacio del que aprendimos los primeros pasos y en el que nuestros padres nos enseñaron la luz, el paisaje y las formas que de alguna manera nos han condicionado en nuestras manifestaciones externas y en los recuerdos, sentimientos que con el paso del tiempo se tornan más entrañables e íntimos. Barremos la puerta de nuestra casa para que el mundo esté mas limpio.

Defendemos La Vega en su máxima pureza porque de ella aprendimos la luz y los aromas de la primavera, espacios naturales que nos devuelven al pasado en entrañables experiencias de sorpresas e imágenes, de oníricos paraísos que soñamos ya como inalcanzables, pero no renunciamos al progreso, ni al desarrollo sostenible, ni encarcelamos el mundo real tras los barrotes de la utopía.

Defendemos la Sierra, La Alambra y sus entornos, la riqueza cultural, la ciudad adormecida en el tiempo que por arrebatos se vuelve impetuosa y avanza, en ocasiones, alocada por el signo de los tiempos y el progreso, que no mira atrás y se envuelve en matices de modernidad, acoso de irrespetuosas modas efímeras que imponen los mercados y los disminuidos de creatividad, cuyo objetivo es anclar su obra, irreconocible, con la majestuosidad que otorga el tiempo como medida de la verdad y la trascendencia.

Y a pesar de nuestra particularidad, englobamos a todos y no queremos distinguirnos de nadie, amparamos a quién llega a nuestras murallas sorprendido por el ocaso o el orto de su vida, nos gusta el mestizaje y adoramos la diferencia como riqueza humana. Nos sentimos iguales, simplemente enamorados de nuestro entorno al que queremos proteger y cuidar, humanizarlo y perseverarlo en el futuro para generaciones venideras. Ciudadano de Granada es aquel que vive en Granada y aún viviendo fuera es atraído por su belleza, su historia y es sensible a su nombre y significado.

No nos distingue el ideario político, pues respetamos todas las ideas si son pacíficas y se someten a las normas de convivencia. Estamos seguros que para el logro de nuestros fines no son necesarias ideologías, sino esfuerzo sincero y desinteresado, ajeno a la praxis retorcida y oculta de los partidos que inspirados en el pasado no queda del mismo sino vetustas fotografías de nobleza en desuso. Allí el objetivo fue el ciudadano, como centro de la ideología. Ahora es la organización o el partido, que garantiza, egoísta, el sustento de los que han sido incapaces por sí solos de asegurar superviviencias y se esconden en la poderosa organización que el sistema electoral eleva a la categoría sustitutiva del sujeto y relega al ser humano a ser simple voto electoral o medio para el logro de sus fines. El marketing y la mentira serán sus aliados.

Manifestamos nuestra extrema disconformidad con quienes asignan un fatalismo genético al ciudadano de Granada, buscando entre los escondrijos de la geografía o de la naturaleza, razones que no se quieren buscar en la historia. Vemos con perplejidad quien asigna argumentos a su parentesco con la verticalidad del ciprés, elemento característico del paisaje, misticismo biológico, indiferencia, desconfianza y escepticismo.

En el Siglo XIX comienza el desmembramiento de lo que fue el Reino de Granada. Se dejó aislado en los programas de comunicaciones y de inversiones públicas. En el XX, ya sus escritores, poetas y pensadores le otorgan al granadino un sentido pesimista, que se refleja trágico en la obra de sus autores. Se continúa el proceso de aislamiento que es reconocido ya en 1.927 por escritores como D. Salvador de Madariaga. Hacia el final, el proceso de construcción autonómica desvistió la ciudad y su entorno de su significado histórico y administrativo y aisló aún más su escandalosa soledad castigándola a la inexistencia a favor de las ciudades hermanas. En el siglo XXI se da por certificada la muerte institucional de Granada con las argumentaciones que todos conocemos.

Pero para que todo este proceso haya hecho mella en el carácter de los granadinos se necesita un condimento permanente como característica del proceso y tal es la mentira y el engaño. El recurso usado hasta la saciedad de promesas incumplidas o de inicios inacabados, primeras piedras, reduccionismo tecnológico y miseria presupuestaria para que las promesas se eternicen, ha calado tanto en el carácter de esta tierra que ha traído la llamada perplejidad y escepticismo que han pretendido interpretar nuestros pensadores en extensos tratados y profundas tesis para no asomarse al desierto inerte de la realidad y la paradoja.

No se eleva nuestro espíritu por encima del ciprés en misticismo revelador. Sencillamente no nos creemos las promesas electorales, ni el buen hacer desinteresado de todo cuanto viene de las instituciones, cuando se habla en términos de beneficio altruista para Granada y sus ciudadanos. Hemos sido borrados del archivo que sostiene el recordatorio o la agenda de las inversiones en nuestro entorno y por tanto hemos decidido recorrer el camino que queda para dar un vuelco decisivo en el desolador panorama o haremos el camino en solitario intentando desenmascarar el contenido de tanta marginación e  injusticia redistributiva que han aprendido a hacer los políticos con la aquiescencia cobarde de nuestros representantes de todos los signos.

Por ello emprendemos la senda de una lucha reivindicadora que puede durar muchos años, que va a ser construida con mucho esfuerzo y privaciones, que se plantea difícil porque los partidos entenderán que cimbreamos la columna vertebral del armazón que sostiene el tinglado en el que se han instalado e instituido. Pero como nuestro objetivo es la ciudadanía, sin pretender interés alguno reservado, el final será el esclarecimiento y el triunfo de nuestra acción e irremediablemente se pretenderá acordar, pactar, pastelear, aceptar los principios que conforman nuestro programa y que son la inteligencia y la razón esencial de nuestros fundamentos. El que no suba a este tren será barrido por la fuerza de los hechos.

Y hablando de trenes, pretendemos articular la conexión de esta parte de Andalucía con el resto del Estado de forma independiente y reabrir el eje que nos une al Levante. Queremos unir Granada con su Costa en menos de 18 minutos, que no es más que circular a 200 km/hora por ferrocarril, que es como acercar Jaén a 45 minutos del mismo destino.

Queremos que la política cultural y especialmente la monumental sea decidida en Granada y para Granada.

Queremos que las obras de infraestructura pendientes, circunvalaciones, metro, suelo industrial y estratégico, energía, parques nacionales y naturales, sean diseñadas de acuerdo con los representantes sectoriales y de la ciudadanía, debidamente acordadas en base a los intereses de sus habitantes y nunca más por políticos y técnicos que tienen sus intereses alejados de los objetivos por los que trabajamos.

Queremos transparencia y limpieza, pretendemos que las decisiones que se adopten por el Gobierno autónomo y en tanto permanezcamos unidos a él, se contrasten con estadísticas históricas fiables que reflejen el pasado, las tendencias del gasto, su concentración, el beneficio económico y las ventajas sociales que han supuesto.

Queremos que las decisiones que afecten a nuestro futuro sean tomadas por representantes granadinos de la sociedad política y civil debidamente consensuada y determinada.

Como nuestro objetivo es la ciudadanía vinculada a su tierra por las razones expuestas, llamamos a los ciudadanos de Granada a unirse a este ambicioso proyecto, a mirar con ojos críticos y perspectiva histórica el pasado, para impedir el expolio de nuestros valores y del significado de lo que un día fue este reino, a construir desde esta visión un proyecto común, que decidiremos bajo nuestro compromiso y el valor de respeto por las Leyes y los principios que las inspiran.

Nuestro proyecto: Ciudadanos por Granada

Manolo Navarro

Después de escuchar cual es el verdadero sentido de la ciudadanía y de la política, los ciudadanos tenemos un compromiso y un deber para recuperar ese sentido ético de lo político como quehacer colectivo y la obligación de ejercer nuestro derecho como ciudadanos a participar en la toma de decisiones de lo público, de lo colectivo, de la ciudad.

No podemos mirar para otro lado, no podemos dejarlo en manos de políticos profesionales que usurpen nuestros derechos de ciudadanía, que limiten nuestros derechos de participación, simplemente por haber resultado ganadores en un proceso electoral.

No se trata tanto de poner en entredicho la necesidad de la representación política mediante el sufragio universal sino de regenerar la vida política y dar el protagonismo al ciudadano.

Y para ello se hace preciso que el comportamiento ciudadano pueda liberarse del modelo que promueven la mayoría de sus personajes públicos, de los vicios adquiridos en la práctica política actual: corrupción, nepotismo, partitocracia, irresponsabilidad, engaño,…

José Vidal-Beneyto lo planteaba hace unos días con estas palabras:

“Las múltiples perversiones actuales de la democracia han producido una tal degradación del sistema que la encarna que puede afirmarse sin provocación que su envilecimiento ha destruido casi todas las virtudes públicas que poseía. La mentira, la falsedad, la corrupción que son hoy sus compañeras más inseparables, se han instalado en su cogollo, convirtiéndola en su contrafigura y haciendo de la desmoralización ciudadana el antónimo del ejercicio democrático.

Una de las modalidades más indignantes que ha asumido la corrupción es su conquistada legalidad democrática mediante la legitimación electoral.

Sin embargo, pienso que lo sucedido en las pasada elecciones autonómicas y municipales españolas, con la legitimación electoral de los corruptos, la fiesta económica del ladrillo y la exaltación localista del patrocinio público son quizás una de sus manifestaciones paradigmáticas.”

Es necesario adoptar nuevos modelos basados en la convivencia, en el diálogo, en el conocimiento, en la toma colectiva de las decisiones, en la responsabilidad, en el compromiso, en la sinceridad, en el trabajo y el esfuerzo colectivo, …  No podemos actuar igual que lo hacen quienes criticamos.

Los ciudadanos no podemos permanecer impasibles ante la situación que se nos ha descrito,  debemos responder ante el permanente atraso de Granada (infraestructuras viarias o culturales, inversiones y actuaciones capaces de cambiar la ciudad) sin dejarnos embaucar por los cantos de sirena de una “Granada cultural”, de “Alhambra maravilla mundial”, del “Albayzín Patrimonio Mundial”,… frases rimbombantes y huecas de todo contenido real con los que pretenden engañarnos y entretenernos. Mientras siguen los problemas reales, la carestía de la vivienda, la inseguridad ciudadana, el deterioro de nuestros barrios, el desempleo, la inmigración, las carencias de infraestructuras, una juventud sin claras perspectivas de futuro, la falta de equipamientos sociales, culturales,… Esta reunión es un ejemplo de ello, pues no existen equipamientos cívicos donde poder tener estas reuniones.

Cuantas promesas electorales se incumplen sin el menor sonrojo ni explicación.

Como debemos responder ante los continuos enfrentamientos entre las administraciones de los diferentes gobiernos locales, autonómicos y estatales que condicionan y limitan las actuaciones, retrasan su desarrollo, y mantienen a Granada en esta secular situación de furgón de cola, por muy ilustrada y cultural que nos la quieran poner.

Como debemos responder ante la carencia de proyecto futuro para la ciudad, su entorno y la provincia de Granada en su conjunto, y ante las contradicciones que la acción descoordinada y falta de perspectiva está llevando a un caos que todos sufrimos.

Pero esto no es una catástrofe natural irremediable, aunque poner remedio a esa situación nos debe llevar a tomar conciencia de nuestros derechos y de nuestra responsabilidad para evitarlo

Tenemos que adoptar otros modelos de comportamiento y obligarles a cambiar.

No podemos seguir lamentándonos, no podemos seguir con la queja de tertulia, tenemos que adoptar un papel activo en la sociedad, tenemos que tomar conciencia de nuestro poder colectivo. Qué diferente sería si la ciudadanía se ejerciera por un amplio sector de la población y no estuviésemos separados, segregados, segmentados,… (hoy no hay ciudadanos, hay jóvenes, mujeres, inmigrantes, parados, maltratadas,…) sin cohesión, sin comunicación sin proyecto común. Los políticos y los responsables de las administraciones se echarían a temblar y lo más importante cambiaría el modelo de gestión pública que tan lamentables resultados nos está dando.

Es necesario unirse para poner remedio a una Granada en decadencia. La fiesta de la Cruz puede ser un ejemplo de lo que se puede conseguir con el esfuerzo conjunto de la ciudadanía y todos los grupos municipales. Y esto no es tarea de un pequeño grupo, es una tarea que incumbe a todos y que requiere el esfuerzo de todos.

Para ello surge Ciudadanos por Granada, para posibilitar esa acción colectiva.

Hace unos años un grupo de personas, representantes de distintos colectivos nos unimos y  hemos venido trabajando y luchando en la plataforma “Hasta aquí hemos llegado” contra el problema del botellón, una lucha de años, pero que al final está dando su fruto: varias sentencias condenatorias al alcalde y al presidente de la Junta por vulnerar derechos fundamentales ante peticiones que les habíamos hecho, actuaciones policiales, ley antibotellón,… Un grupo que ha tomado conciencia de que la acción tenía que ser más global en defensa de una Granada con rumbo, con conciencia de sus valores culturales y patrimoniales a conservar, de su riqueza natural, urbana y paisajística, de un patrimonio medio ambiental a preservar, de los problemas económicos y sociales de quienes vivimos en ella,…

Así nace Ciudadanos por Granada. Para:

  • Quebrar ese déficit democrático en que nos encontramos
  • Romper el silencio ciudadano y recuperar la voz de la ciudadanía saliendo de la atonía y la indiferencia.
  • Para posibilitar una verdadera participación, no limitada a un simple acto electoral, como nos tienen acostumbrados los partidos políticos, que tras ganar las elecciones, la limitan y condicionan, bajo uno u otro pretexto.
  • Para ejercer nuestro derecho de forma colectiva fuera de los cauces viciados y endogámicos a que nos tienen acostumbrados, tanto en la política como en otras muchas instituciones.

Para ello nos organizamos:

  • Como organización independiente y autónoma de cualquier organización, partido, sindicato iglesia o ideología partidista,… No queremos ser correa de transmisión de nadie.
  • Como una organización demócrata y participativa con reuniones semanales abiertas y con grupos de trabajo que puedan elaborar propuestas razonadas y documentadas en colaboración con otras entidades y asociaciones, con expertos…
  • Somos totalmente autónomos y libres para tomar decisiones, sin dependencias, ni apuestas por este o por aquel partido, esté en el gobierno o la oposición. Abordaremos los problemas les guste o no al poder que haya en cada momento, defenderemos nuestras posiciones desde el conocimiento, el dialogo, la racionalidad, el convencimiento, la honestidad,… No vamos a montar “campañas” para apoyar o desgastar a estos y otros partidos o personas. Vamos a actuar desde la coherencia, la convicción y la decisión colectiva, tratando de regenerar el sentido de lo político, de la participación como ciudadanos que buscamos lo mejor para el conjunto de la ciudad y la mayoría de la ciudadanía.

Pero esta tarea requiere un esfuerzo colectivo:

  • Para elaborar propuestas, discutirlas y difundirlas.
  • Para defender y actuar ante tanto atropello.
  • Para movilizarse cuando sea necesario demostrar la opinión y la fuerza de la ciudadanía.

Nuestros objetivos se centran en:

  • Potenciar la participación democrática, exigiendo a las autoridades un trabajo eficaz, lejos de polémicas estériles y enfrentamientos que nos permita avanzar en una Granada mejor para quienes la habitan, sea en su centro histórico, sus barrios periféricos o en cualquier pueblo.
  • Defender los valores culturales, patrimoniales, históricos, sociales, urbanísticos y medioambientales,… tanto ante la pasividad y el letargo, como ante la corrupción y los intereses privados.
  • Promover la defensa del patrimonio histórico artístico
  • Reivindicar una Granada armoniosa que conserve su legado histórico, cultural, social y natural, promoviendo a mismo tiempo un desarrollo socioeconómico acorde con esos valores.

Desde hoy vamos a iniciar un camino cuyo éxito va a depender de que sepamos incorporar a una tarea conjunta al máximo número de ciudadanos granadinos, es hora de acabar con la desidia, de la que el absentismo electoral es un reflejo de esa actitud generalizada, y de ser capaces de aunar esfuerzos para llevar a cabo las acciones necesarias que rompan la actual dinámica de nuestras administraciones.

Para ello invitamos a incorporarse a este proyecto.

Se ha entregado en la documentación una hoja para poder asociarse y también para poder formar parte de los grupos de trabajo que aborden y analicen diferentes problemas de la ciudad y de los ciudadanos.

En este momento hay tres grupos:

  • Medio ambiente que trabaja lo referente a ruidos, limpieza, zonas verdes, energía,…
  • Cultura y Patrimonio que trabaja en la defensa del patrimonio histórico y artístico de la ciudad, equipamientos culturales, museos, teatro,…
  • Urbanismo y desarrollo que trabaja en los temas de planificación urbana, infraestructuras, plan estratégico,…

Pero seguro que quedan muchos temas por tratar, y sólo podremos desarrollarlos en la medida que se incorpore un mayor número de personas a los grupos de trabajo.

Tenemos ese doble reto, incorporar al mayor número de ciudadanos,

Si el día de la presentación del Banco España como sede de la Escuela de Fiscales, hubiésemos estado cientos, miles de granadinos seguro que las autoridades asistentes habrían adoptado otras decisiones.

Y el otro reto es el trabajo para elaborar, para debatir, para organizar,…

Si somos capaces de aportar, de denunciar, de proponer,… seguro que se empezará a tener en cuenta la opinión de la ciudadanía.

Una ilusión y un proyecto que se enfrenta con las rutinas, con las inercias de unos y otros y por supuesto con el enfrentamiento de quienes no quieran ver un nuestra libertad y honestidad una aportación ciudadana. Pero pese a estos obstáculos, un proyecto lleno de ilusión y necesario para afrontar nuestro futuro y el de Granada.

Por ello, una vez más os invito a participar, y a que hagáis llegar este mensaje a cuantos familiares, amigos y conocidos puedan sentirse atraídos por este proyecto.

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